Hola papás y mamás de nuestro dulce Blog!

Hoy en nuestro post hablaremos sobre la alimentación y, más concretamente, cómo jugar con los alimentos y manipularlos es otra de las formas en que éstos pueden ser beneficiosos para tus hijos ¿Sorprendido?

Según un estudio de la Universidad de Lowa, en Estados Unidos, los bebés que juegan con alimentos inconsistentes adquieren un mayor gusto por la exploración e interés por aprenden sus primeras palabras.

Jugar también importa

Según este estudio, al parecer cuando los peques experimentan sentados en una trona, el efecto se multiplica. ¿Conclusión? Hay que dejar que los peques manoseen yla comida y se embadurnen de alimentos de vez en cuando… y nosotros debemos aprovechar para disfrutar con ellos de un ratito en el que las reglas se relativizan.

Existe mucha literatura sobre cómo los bebés aprenden con más facilidad cuando juegan con objetos sólidos -su forma inalterable facilita su identificación-. Sin embargo, parece que los bebés también reconocen los objetos en estado líquido y logran diferenciar la leche del pegamento, por ejemplo.

De hecho, el estudio de la Universidad de Lowa demuestra cómo, al exponer a un grupo de bebés a este tipo de alimentos y animarles a jugar con ellos, en una segunda etapa fueron capaces de identificarlos y nombrarlos a través del sonido que les había sido asignado.

Los resultados mostraron que los niños que interactuaron más con los alimentos eran más hábiles a la hora de identificarlos por su textura y nombrarlos.

Además, los niños que se sentaron en trona obtuvieron un mayor éxito que los que se sentaron en otros lugares, ya que allí los niños se sienten más predispuestos a experimentar.
Por eso los científicos recomiendan a los padres fomentar la exploración del bebé en cualquiera de sus entornos conocidos, incluido el momento de sentarse a la mesa: alimentos como el puré, el zumo, un puñado de harina o una fruta aportan información clave para estimular su desarrollo cognitivo.

¿Cómo puedes hacerlo en casa?

Sienta a tu hijo en la trona y ofrécele diferentes texturas para que las manipule, las pruebe, las huela y juegue con ellas mientras se familiariza con cada uno de esos alimentos. Tú puedes nombrarlos despacio vocalizando muy bien para enseñarle cómo se llama cada cosa.

De este modo estarás enseñándole a través de una técnica tan divertida y útil como es el juego. Es posible que se ponga perdido de arriba abajo pero ¿no crees que merece la pena?

Contádnos qué tal os ha ido la experiencia de jugar con la comida

Besitos dulces